
El domingo treinta del tiempo ordinario, la liturgia de la palabra nos presenta un tema maravilloso para todos los cristianos. El amor que debemos tener a Dios y a nuestros hermanos para asì poder cumplir la ley entera.
El amor en la vida del cristiano debe constituir su fuente de gozo y de felicidad mas grande , pero no es el amor de las pasiones y de las concupisencias del mundo, sino el amor que nos ofrece el señor.
El evangelio de este día nos invita a amar a Dios sobre todo, y este amor implica una fidelidad, un respeto y un deseo por hacer su voluntad. De otro lado nos invita como segunda condición para cuplir su voluntad a amar a los demas como a nosotros mismos, y este amor a los demas implica la entrega en el servicio que debemos hacer por nuestros hermanos.
Hacernos concientes que debemos amar a los demas, es el compromiso mas grande que podemos hacer en este día a la luz de la palabra de Dios, dejemonos pues guiar por su palabra, para el mal nunca nos sorprenda sino que estemos siempre en oración para poder resistir la tentación.
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